No hay un encargo definido, el visitante llega con un síntoma. La conversación ayuda a describir la tarea con las palabras del cliente.
El coste de un error es alto. Aquí importa más aquello sobre lo que el chat calla que lo que llega a contar.
Hay muchas opciones y el visitante aún no tiene claros sus criterios. La conversación le ayuda a formularlos.
La pregunta casi siempre es cuándo y dónde acudir. La conversación lleva a un siguiente paso claro.
Un flujo de preguntas parecidas. La conversación resuelve las repetitivas y pasa el resto a una persona.
La comunicación personal entre personas, o entre una persona y un bot, se está convirtiendo en el futuro de la comunicación.
El futuro del trato con los clientes está en relacionarse por todos los canales posibles: teléfono, correo, chat, internet y redes sociales.
Una persona junto a una máquina es más eficaz que la máquina, y la máquina es más eficaz que una persona que trabaja sin ella.