No hay un encargo definido, el visitante llega con un síntoma. La conversación ayuda a describir la tarea con las palabras del cliente.
El coste de un error es alto. Aquí importa más aquello sobre lo que el chat calla que lo que llega a contar.
Hay muchas opciones y el visitante aún no tiene claros sus criterios. La conversación le ayuda a formularlos.
La pregunta casi siempre es cuándo y dónde acudir. La conversación lleva a un siguiente paso claro.
Un flujo de preguntas parecidas. La conversación resuelve las repetitivas y pasa el resto a una persona.
Cuanto mejor entiendes a tus clientes, más sensatas son tus decisiones y más éxito tiene tu negocio.
Céntrate en que tu cliente tenga el mayor éxito posible y tu propio éxito vendrá detrás.
De por sí ya nadie te conoce, y encima vas de modesto