La dirección del sitio, los materiales, los límites de la conversación y una línea de código. Qué se necesita por tu parte y en qué orden.
Una máscara del tipo /pricing o /industries/* determina qué comportamiento se activa. Una máscara más concreta se impone a la general.
No una frase de compromiso, sino una pregunta sobre el tema de la página que el visitante pueda responder con una palabra.
Si la conversación está abierta pero el visitante no dice nada, el chat le devuelve una vez al tema de la página. Ese texto también es tuyo.
Dos, tres o cuatro opciones formuladas desde el lado del visitante, para poder responder con un solo toque.
Cuando dos configuraciones encajan con una dirección, se activa la de mayor prioridad. El orden lo defines tú.
Un chat corriente se comporta igual en todas partes, así que en una página de precios suena tan inútil como en el blog. Aquí el comportamiento va ligado a la dirección de la página: lo que el visitante oye primero depende de dónde esté.
Empieza por una página importante y no por todo el sitio a la vez. Cuando su comportamiento te convenza, añade la siguiente.
Aquí tiene sentido explicar cómo se calcula el precio
y derivar antes la conversación a una persona.
Aquí el visitante espera una conversación sobre su campo,
no una descripción general del producto.
Se abre una vez por visita, con un retardo común para todo el sitio, y se aparta si el visitante ha cerrado la ventana. Que se haya cerrado queda recordado.
Describes dónde se activa el comportamiento y qué dice primero el chat.
Después lo compruebas en la propia página.
Aquella donde más falta hace una conversación: precios, un servicio clave, una página de sector.
La dirección de la página, o un patrón con asterisco si el comportamiento lo necesita toda una sección.
Una pregunta corta sobre el tema de la página y dos o tres respuestas en forma de botones.
Abres tu propia página y miras si el arranque de la conversación suena adecuado ahí.
Empieza por una página y mira cómo suena el primer mensaje.
Crea tu cuenta, describe el comportamiento de la página donde más falta hace la conversación y compruébalo tú.
Hasta qué punto ya es lo habitual
La dirección del sitio, los materiales, los límites de la conversación y una línea de código. Qué se necesita por tu parte y en qué orden.
El primer mensaje lo defines tú, pero a partir de ahí la conversación se ciñe a los materiales. De qué se componen.
En qué se diferencia de un chat en vivo y de un bot con guiones, y si hay que ponerlo de golpe en todo el sitio.
Céntrate en que tu cliente tenga el mayor éxito posible y tu propio éxito vendrá detrás.
Todos pensaron que a quien tiene vibe le habían dado la posibilidad de programar. En realidad fue a quienes saben programar a quienes les dieron vibe
El buen marketing hace que la empresa parezca lista. El gran marketing hace que el cliente se sienta listo.