La diferencia no está en el modelo, sino en de dónde sale la respuesta y en qué pasa cuando no hay respuesta.
El modelo se ha entrenado con todo internet, así que siempre tiene una versión de la respuesta. Compondrá esa versión sobre tus plazos, tus condiciones y tu alcance de trabajo, y sonará seguro.
El visitante no puede distinguir tu normativa de una suposición. Se queda con una cifra, se la lleva al equipo comercial, y a partir de ahí o cumples una promesa ajena o explicas por qué nunca fue tuya.
La fuente de la respuesta son las páginas, las condiciones, la lista de precios y las preguntas frecuentes que has marcado. La conversación no sale de esos materiales.
Cuando la respuesta no está en ellos, se ve enseguida: la conversación dice que no lo sabe y pasa la pregunta a una persona. De paso obtienes una lista de lo que le falta a tu base de conocimiento.
Una conversación en una página de servicio. El visitante pregunta algo que no está en los materiales, y eso se ve al momento y no después de firmar.
Hasta qué punto ya es lo habitual
Normalmente nadie se entera de que faltan datos: el visitante se fue y tú no sabes qué preguntaba.
Se le dice que esa pregunta la resuelve una persona y la conversación se pasa junto con lo que ya ha contado. No hace falta repetirlo todo de nuevo.
Cada hueco es una pregunta que hoy tu sitio no responde. Antes esas preguntas se iban con el visitante.
Un resultado secundario de las conversaciones es la lista de preguntas que hoy tu sitio no responde.
Se ve qué preguntan de verdad los visitantes, y a menudo no es aquello en lo que el sitio pone el acento.
Una misma objeción que aparece una y otra vez es una pista para responderla en la propia página.
Si la conversación choca a menudo con una pregunta que no está en los materiales, ya sabes qué añadir después.
Las conclusiones se construyen sobre conversaciones guardadas, no sobre suposiciones de lo que quería el visitante.
Para que la IA aporte su valor real, el trabajo hay que diseñarlo pensando en ella desde el principio y no añadirla después.
Céntrate en que tu cliente tenga el mayor éxito posible y tu propio éxito vendrá detrás.
Todos pensaron que a quien tiene vibe le habían dado la posibilidad de programar. En realidad fue a quienes saben programar a quienes les dieron vibe
Sube tus materiales, pregunta por plazos y excepciones y mira dónde dice "no lo sé".