En lugar de un formulario estático, VendeChat mantiene una conversación real, reúne los detalles del asunto que los abogados necesitan y entrega una consulta lista, respondiendo solo con tu propio contenido. El chat no da asesoramiento jurídico.
Pregunta por el área del derecho, el tipo de asunto y la urgencia, para que la consulta llegue lista al abogado.
Explica tus áreas de práctica y tu proceso con tus propias páginas. Cuando en los materiales no hay datos, está pensado para decirlo claramente.
Reúne los detalles y los datos de contacto y entrega a tu equipo una consulta lista.
Los futuros clientes están preocupados, escriben a varios despachos y se quedan con el que les atendió primero. VendeChat responde con tu sitio, concreta de qué va el asunto y pasa enseguida la petición de consulta. El chat no da asesoramiento jurídico, no promete resultados y pasa los asuntos delicados a un abogado.
No hace falta un proyecto de implantación aparte. Reúnes los materiales, pegas una línea de código en las páginas del sitio y la conversación empieza a responder con esos materiales.
Estudiará tus servicios, tu proceso y tus preguntas frecuentes, las respuestas que da tu recepción cada día.
Una línea de código en las páginas del sitio. No hay que rehacer el sitio.
Los clientes reciben respuesta sin esperar al equipo, y el chat registra el área del derecho, el tipo de asunto y la urgencia.
Las consultas ya preparadas y los datos de contacto llegan a tu equipo.
La pregunta del visitante surge antes de que esté dispuesto a dejar sus datos. La conversación la responde con tus materiales y todo lo demás pasa al abogado.
Crea una cuenta, indícale a VendeChat tu contenido y la conversación empezará donde está el visitante, mientras tu equipo la recibe con su contexto.
Cómo concreta el chat de qué va el asunto, qué registra y cuándo entra un abogado.
No, responde solo con tus páginas de áreas de práctica y tus respuestas a las preguntas frecuentes. El chat no da asesoramiento jurídico ni especula sobre el resultado, y las consultas delicadas pasan a un abogado.
El área del derecho, el tipo de asunto, la urgencia y los datos de contacto, todo lo que los abogados necesitan para una consulta preparada.
La dirección del sitio, un correo confirmado, materiales para la base de conocimiento y una línea de código en las páginas. El código listo aparece en tu cuenta de cliente junto con el cálculo.
En este campo una respuesta equivocada sale más cara que la ausencia de respuesta. La lista de temas que marcas para que pasen a una persona suele tener este aspecto.
Valorar las posibilidades del asunto, interpretar la norma y aconsejar qué hacer es trabajo del abogado. El chat no lo hace ni aunque se lo pidan directamente.
Ni previsión del resultado ni plazos de tramitación. Esas promesas no se pueden respaldar con nada.
El precio depende de las circunstancias, así que lo dice una persona tras analizar la situación.
El chat no cuenta lo ocurrido con clientes concretos ni pone sus casos como ejemplo.
El buen marketing hace que la empresa parezca lista. El gran marketing hace que el cliente se sienta listo.
Una persona junto a una máquina es más eficaz que la máquina, y la máquina es más eficaz que una persona que trabaja sin ella.
De por sí ya nadie te conoce, y encima vas de modesto