En lugar de un formulario estático, VendeChat mantiene una conversación real, reúne el contexto para cualificar y pasa la conversación, respondiendo solo con tu propio contenido.
Pregunta por el problema de negocio, el tamaño de la empresa y el tipo de proyecto, para que la consulta llegue lista para analizar.
Explica tus áreas de especialidad y tu enfoque con tus propias páginas. Cuando en los materiales no hay datos, está pensado para decirlo claramente.
Reúne lo que se ha dicho y la forma de contacto preferida y pasa la conversación a tu equipo.
Los clientes comparan varias firmas y van con la que respondió primero. VendeChat responde con tu sitio, registra el problema y pasa enseguida la petición de consulta. El chat no promete resultados ni plazos que no se puedan confirmar.
No hace falta un proyecto de implantación aparte. Reúnes los materiales, pegas una línea de código en las páginas del sitio y la conversación empieza a responder con esos materiales.
Estudiará tus áreas de especialidad, tu enfoque y tus preguntas frecuentes, las respuestas que tus consultores dan cada día.
Una línea de código en las páginas del sitio. No hay que rehacer el sitio.
Los clientes reciben respuesta sin esperar al consultor, y el chat registra el problema, el tamaño de la empresa y el tipo de proyecto.
La conversación llega a tu equipo con su contexto: qué preguntó la persona, qué se le ha explicado ya y qué sigue sin aclararse.
La pregunta del visitante surge antes de que esté dispuesto a dejar sus datos. La conversación la responde con tus materiales y todo lo demás pasa al consultor.
Crea una cuenta, indícale a VendeChat tu contenido y la conversación empezará donde está el visitante, mientras el consultor la recibe con su contexto.
Cómo concreta la conversación la consulta, qué llega a la ficha del consultor y cuándo entra una persona.
Responde solo con tu sitio y tus preguntas frecuentes. Cuando en los materiales no hay datos, está pensado para decirlo claramente.
El problema de negocio, el tamaño de la empresa, el tipo de proyecto y los datos de contacto, todo lo que el equipo necesita para preparar la consulta.
La dirección del sitio, un correo confirmado, materiales para la base de conocimiento y una línea de código en las páginas. El código listo aparece en tu cuenta de cliente junto con el cálculo.
Las preguntas reales que se le hacen a un consultor en el sitio antes de aceptar una reunión.
No comprueba la competencia en general, sino la experiencia en su situación: tamaño de la empresa, sector y tipo de problema.
Cuántas sesiones, qué se entrega y quién participa por parte del cliente. Sin eso no ve qué está pagando.
No un plazo en días, sino el orden de las fases: por dónde empezáis y cuándo aparece el primer resultado.
Personas, datos y acceso al equipo. Una razón habitual para echarse atrás es la sensación de que tendrá que hacerlo todo solo.
Una pregunta sobre la responsabilidad. A esa responde una persona, pero conviene escucharla antes de la reunión.
El cliente describe un síntoma, no un problema. La conversación ayuda a ponerle nombre con sus propias palabras antes de hablar de honorarios.
Dos situaciones en las que cualquier respuesta es peor que una derivación honesta a una persona.
Qué falla en el cliente y qué debería hacer es trabajo del consultor tras una conversación, no una conclusión sacada de unas pocas frases en el chat.
El presupuesto depende del alcance y el alcance de los objetivos. El chat no dice ni lo uno ni lo otro.
La comunicación personal entre personas, o entre una persona y un bot, se está convirtiendo en el futuro de la comunicación.
De por sí ya nadie te conoce, y encima vas de modesto
El buen marketing hace que la empresa parezca lista. El gran marketing hace que el cliente se sienta listo.