Nuestro trabajo termina donde empieza el del equipo comercial. Ayudamos antes del contacto: explicar con tus materiales, aclarar la tarea y pasarla a una persona. Atender consultas después de la venta es otra herramienta.
En el sitio hay un solo chat, pero en la portada, en una página de servicio y en una de precios tiene que comportarse de forma distinta. Qué dice primero y dónde se detiene lo defines tú.
El chat responde con lo que has aprobado y pasa a una persona lo dudoso. Creemos que un "no lo sé" honesto es más útil que una suposición verosímil.
Primero recorres tú la conversación como visitante y corriges los materiales, y solo después la gente ve el chat. El precio se conoce de antemano: la calculadora de la página de precios lo calcula sin registro.
Tiendas online, clínicas, agencias, empresas de servicios y B2B, todos aquellos cuya venta empieza con una visita al sitio web.
La herramienta tiene sentido cuando el sitio tiene algo que contar y hay alguien que recoja la conversación. Si casi no hay materiales o los visitantes se cuentan con los dedos de una mano por semana, es pronto para instalarlo, y lo decimos claramente en la página de límites.
Los límites los decimos nosotros
La comunicación personal entre personas, o entre una persona y un bot, se está convirtiendo en el futuro de la comunicación.
Para que la IA aporte su valor real, el trabajo hay que diseñarlo pensando en ella desde el principio y no añadirla después.
El futuro del trato con los clientes está en relacionarse por todos los canales posibles: teléfono, correo, chat, internet y redes sociales.