Cuando el visitante no distingue cuál de tus opciones es la suya, la mayoría no escoge ninguna. El asistente hace el papel de un buen vendedor: entiende la necesidad y recomienda lo que encaja.
La primera pregunta casi nunca es la de verdad. La conversación la va acotando.
El mismo catálogo, los mismos precios, distinta cantidad de decisiones pendientes.
Esta todo documentado, y en ningún sitio pone cual es el tuyo.
La tabla comparativa responde a una pregunta que el visitante no tenia.
Cierra la pestana con intención de volver, que es donde acaba la mayoría.
Dos preguntas reducen una gama a la opción que de verdad encaja.
La recomendación sale de tu oferta real, no de la línea más cara.
La acción siguiente es concreta: una página, una reserva o una persona.
No. No hay ramas fijas: la conversación sigue lo que el visitante dice.
No insiste. Ofrece el mejor pasó posible con lo que tiene.
Si. Reserva, llamada, documento o página, lo que tu proceso ya use.
Solo si está publicado en tu sitio. Si no, lo dice y pasa a una persona.
El registro es gratuito y el precio está publicado en la página de precios.
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