Empieza por donde todo debería terminar: nombre, teléfono, comentario. Quien todavía se está informando no llega hasta él.
No todo el mundo se lanza a escribir primero, y de noche y en fin de semana no hay nadie a quien escribir. La iniciativa se queda en el visitante, y a menudo ahí acaba todo.
Un árbol de botones cubre los casos que previó su autor. Todo lo demás choca contra el menú y la persona se va con la sensación de que no la han entendido.
Un modelo que responde con conocimiento general suena seguro y puede prometer algo que tú no ofreces. Lidiar después con esa promesa te toca a ti.
No necesitábamos otro chat universal, sino una herramienta que sepa dónde está el visitante y en qué está pensando en ese momento.
De ahí salieron dos decisiones. La primera: el comportamiento se define por separado para cada página importante, así que el primer mensaje va al tema y no es un "¿En qué puedo ayudarte?" de compromiso. La segunda: la fuente de las respuestas son los materiales que ha aprobado el propietario del sitio, y todo lo que queda fuera pasa a una persona junto con el contexto de la conversación.
Una tarea descrita en lugar de una consulta vacía
Todos pensaron que a quien tiene vibe le habían dado la posibilidad de programar. En realidad fue a quienes saben programar a quienes les dieron vibe
La IA generativa es probablemente la tecnología más importante de nuestro tiempo.
Céntrate en que tu cliente tenga el mayor éxito posible y tu propio éxito vendrá detrás.